La gordofobia desde el punto de vista de una flaca
¡Quien lo vive es quien lo goza! O en este caso, lamentablemente, quien lo sufre. En Inanna hablamos constantemente de amor propio, inclusión, y de sororidad; pero últimamente me he preguntado mucho: ¿cómo podemos ser realmente solidarias y actuar de manera correcta cuando aún desconocemos tanto las unas de las otras? Tefy y yo hemos recorrido un camino juntas, en él hemos aprendido muchas cosas la una de la otra, y poco a poco les iré contando sobre todo lo que ella e Inanna me han enseñado.
Hoy puntualmente quiero tocar el tema de la gordofobia y contarles (desde mi experiencia como mujer delgada) las cosas más importantes que me dejó nuestra más reciente experiencia: El Safari de investigación
1. Información superficial
Todas hemos escuchado alguna vez a una familiar o tal vez alguna amiga hacer comentarios como “en mi talla no lo encuentro”, “eso no lo hacen para mi” o “lo que venden en mi talla es feo”; sabemos que las mujeres a partir de cierta talla (muchas veces ni tenemos certeza a partir de qué talla ocurre esto) tienen dificultades para encontrar ropa, pero NO sabemos por qué y más grave aún… desconocemos totalmente los niveles de maltrato a los que muchas se ven expuestas diariamente por la talla de ropa que utilizan o por cómo se ven sus cuerpos.
2. La ignorancia es atrevida
¡Muchas hemos crecido pensando cosas tan equivocadas! Que sin darnos cuenta (porque aunque parece mentira, si podemos hacerlo sin darnos cuenta) nos convertimos en agresoras. Tenemos en nuestra cabeza tanta información incorrecta que incluso llegamos a asumir que podemos saber cómo son los hábitos, la salud o la manera en la que se sienten las personas solo por su físico. No podemos opinar sobre lo que no conocemos… ¡Una ofensa sin intención también es ofensa!
3. Cada grano de arena cuenta
No podemos dejar que esto siga pasando. El primer paso para cambiar las cosas es darle visibilidad; así como pasó conmigo todas debemos conocer qué es lo que está pasando para juntas poder hacer algo al respecto. Si tú has sido víctima de maltrato ¡compártelo con tu círculo más cercano! Muchas necesitamos aprender y les podría sorprender saber cuantas de nosotras desconocemos que esto está pasando. Si por otro lado, tú no has sido víctima de gordofobia nunca olvides el siguiente punto:
4. Aprender a escuchar
Es muy difícil ponernos en los zapatos de otras mujeres y entender a plenitud lo que sienten; pero debemos empezar por estar más pendientes, observar y escuchar para sensibilizarnos, si alguien se acerca a contarte…. ¡Escucha! Porque cuando uno descubre la magnitud de la situación la manera de ver y sentir las cosas cambia totalmente.
Por último, nunca olviden que no hay nada malo con ustedes, es el mundo el que tiene que cambiar y ¡vamos a darle un empujón! Si presencian un momento de agresión no intenten disminuir la gravedad del asunto, alcen la voz y expresen su inconformidad, no podemos seguir excusándonos. ESTÁ EN MANOS DE TODAS lograr un cambio real.
Abrazos de colores para todas! Adri

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